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Canibalizando Grecia (M.Twain – Canibalismo en los vagones del tren)

Mark Twain es probablemente el escritor americano más influyente de todos los tiempos. Sus títulos más conocidos considerados imprescindibles son Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn.

No obstante una de sus facetas menos conocidas es el humor. Sus relatos cortos en los que este estilo es conductor de las narraciones son muy recomendables.

DeBolsillo sacó al mercado un libro titulado “Cuentos selectos” donde se encuentran los más famosos. Uno de ellos es el célebre “Canibalismo en los vagones del tren”.

Un tren se detiene por causa de la nieve. Durante una semana permanece en el mismo sitio sin que nadie haya podido entrar ni salir del mismo.La comida se agota y las personas que están dentro no tienen qué comer. El grupo acuerda una solución extrema. Se comerán a uno de los viajesros cuando no aguanten más el hambre. De esta manera cuando sean rescatados, tratarán de sobrevivir el mayor número de ellos.

La parte más divertida de este cuento transcurre entre las discursiones de los viajeros para elegir a quién tienen que comerse. Se esgrimen los argumentos de por qué puede ser uno u otro y se alza la mano para votar. La persona más gorda puede evitar por más tiempo la muerte de otro pasajero ya que tiene más carne, el más viejo le queda poco de vida y tiene menos que perder, el enfermo tiene menos posibilidades de vivir, etc.

La manera de describir esta situación es genial. Twain “saca punta” a esta situación tan difícil para que el lector ría sin más remedio.

Esta situación me ha recordado a cómo está la Unión Europea (UE). Somos unos viajeros parados desde hace más o menos cuatro años en una vía que no tiene demasiados guisos de ser desatascada. Los países ya tienen hambre y tenemos que elegir a quién nos comemos.

Grecia es sin duda el candidato enfermo y debe ser sacrificada para que los mercados no se vean afectados y aguanten hasta que el tren se ponga de nuevo en marcha como antes, así podrán seguir engordando con sus beneficios. ¿Qué partes se van a comer primero?

Empezarán por las loterías del estado, bancos, bienes e inmuebles, correos, puertos, aeropuertos, etc que son públicos y pasarán a ser privados, seguramente para los bancos franceses y alemanes.

El diario Público lo explica en su artículo “Las consecuencias de la crisis Griega” del 3/7/2011 .

Los próximos candidatos serán probablemente Portugal, Irlanda y España, así que a preparaos para que nos CANIBALICEN.

“El gran Inquisidor” y el #15M

“El gran Inquisidor” es un cuento escrito por Fiódor Dostoievski. El escritor ruso del siglo XIX, conocedor como pocos de la psicología humana, describe cómo hubiera sido la “venida” de Jesucristo a España en tiempos de la Inquisición.

En este relato, reconocido por el pueblo después de haber hecho algunos milagros, Jesús es encerrado para que no “estorbe”. El Inquisidor le explica que no puede permanecer libre porque sus palabras acabarían con lo que hasta entonces han enseñado a la gente: milagro, misterio y autoridad.  Las personas deben ser conducidas hacia la felicidad ya que no saben llegar a ella de manera individual.
 En estos días de crisis, indignados, países en estado de quiebra, millones de parados, etc., ¿cómo responderíamos a una venida de Jesucristo?. ¿Le reconoceríamos? ¿Tendríamos miedo a los cambios que traería? ¿Acamparía en Sol o en cualquiera de las otras plazas?
 Todos podemos hacer una reflexión personal a este hecho. Cada uno de nosotros sabrá, por su manera de ser, si le costaría más o menos reconocer los milagros que Jesús hiciera.
Personalmente creo que Jesús no acamparía, estoy casi seguro de ello, porque lo imagino buscando a los más necesitados para darles aliento y esperanza.  Seguro que muchos de sus seguidores le pedirían que se acercase a las acampadas. Él daría un mensaje de paz a todos los que se encontraran allí. Aunque creo que sería un mensaje fuerte, de justicia y de acción. Explicaría a todos los acampados que cada uno de nosotros debemos cuidar a nuestros hermanos y que es necesario trabajar para que el mundo sea mejor, sin egoísmos ni hipocresías, todos por un mismo objetivo. Nos daría el ánimo suficiente para  utilizar y pedir justicia de manera legal y ordenada, con el voto, con huelgas pacíficas, con asociaciones de lucha común, con la acción voluntaria de ayudar a los más necesitados. El camino que hemos empezado sólo es el inicio de un cambio global que es imparable y que está en nuestras manos. Nos aconsejaría que tuviéramos cuidado con esta nueva Democracia. Que, como a un recién nacido, tenemos que cuidar y enseñar para que sea el entorno común, solidario, pacífico y justo que el pueblo quiere. Que actuemos con caridad delante de los que no quieren el cambio, sólo tienen miedo y por eso no será fácil para ellos conseguirlo. Que luchemos en contra del apoltronamiento que no nos deja ver lo que hay a nuestro alrededor, personas sufriendo que nos necesitan. Que levantemos un nuevo espíritu de crítica constructiva, para no permitir la vuelta a este mundo hipócrita y egoísta.
Pero cómo reaccionarían los que podemos llamar actuales “Inquisidores”. Los llamo así como referencia al libro, no porque quemen a nadie en la hoguera, a pesar de que haya muchas maneras de quemar.
Creo que tendrían miedo, como el Gran Inquisidor del relato, de perder el control, de no ganar más dinero, de tener que repartir entre todos lo que han acumulado, de que la gente no estuviera de acuerdo con el actual sistema y todo cambiara.
Bancos, grandes fortunas, medios de comunicación o jefes de estado que no han sido capaces de equilibrar la balanza y favorecer las condiciones de vida al pueblo al que le deben todo.
Inquisidores que siguen acumulando e intentando que, a pesar de la crisis, sus beneficios no mengüen, sin tener en cuenta que hay 5 millones de parados en España (40% de jóvenes menores de 25 años).
Hipócritas que siguen enviando su dinero a paraísos fiscales (un 80% de las empresas del IBEX  – por ejemplo) o creando SICAV para no invertir su dinero en el País que residen, como el resto de sus compatriotas (aunque digan que están Orgullosos de ser de donde son).
Desalmados a los que no se les  mueve un músculo cuando ordenan el desalojo de casas porque las familias ya no pueden pagar sus hipotecas (aunque ya hayan pagado mucho de lo acordado y aunque les devuelvan el piso, que teóricamente tiene un valor suficiente para calmar sus ansias de dinero).
 Fríos y calculadores que no tiemblan a la hora de hacer un ERE (o dejar que otros lo hagan) porque la empresa de donde son responsables ha ganado mucho dinero, pero no tanto como les gustaría.
Ciegos por la codicia de mantenerse en el Poder, incapaces de ver que este país tiene una tasa de pobreza relativa del 20.8 por ciento en 2010 (la segunda en la tasa de pobreza infantil en Europa después de Portugal, 17.2%).
Sordos que no escuchan como el pueblo grita que está HARTO y quiere se difunda su voz.
Hay tantas razones para que estas personas hubieran reaccionado ya, que creo que a Jesús le pasaría igual que en el libro, encerrado para no “entorpecerles” en el camino.
* Datos: Libro REACCIONA de @rosamariaartal (cap. Ignacio Escolar @iescolar)

¡INDIGNAOS! – Stéphane Hessel

Este libro, de unas 30 páginas, ha tenido un éxito rotundo en Francia (más de 1.700.000 ejemplares vendidos). Su autor, Stéphane Hessel de 93 años de edad, es un excombatiente de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Judío, nacido en Alemania y nacionalizado francés, vivió intensamente la guerra como espía (el Greco) y fue capturado, torturado y encerrado en un campo de concentración.

Salvó su vida en el último momento justo antes de que le matasen, ya que pudo cambiar su identidad dos días antes de su ejecución. Desde que se salvó de la muerte, ha querido que su vida significara algo más, luchando por todo aquello que ha considerado justo.

Después de ser uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ingresó en Naciones Unidas para continuar con su compromiso.

A pesar de su edad, no descansa en su empeño. Con este libro pretende animar a los más jóvenes a que descubran qué es lo puede indignarles y a que luchen por cambiarlo. Anima a que pensemos y que critiquemos aquello que no nos gusta, con una Insurrección Pacífica (como en estos momentos pasa en algunos paises con revoluciones internas).

Especialmente duro contra los medios de comunicación, que nos ayudan a ser consumistas y despreciar la humildad, la cultura y la memoria. Nos ayudan a no pensar en las injusticias y a ser cada vez más egoistas (ganar más dinero, competir, etc.)

En la actualidad, dice Hessel, “…no debe existir espacio para la resignación o la apatía”.

En el libro refleja su más absoluta extrañeza cuando piensa en su situación actual. La compara con la situación vivida durante y posteriormente a la Gran Guerra y no entiende cómo entonces se pudo crear una sociedad relativamente justa a pesar de la precariedad y hoy tenemos que soportar el retroceso social y la reducción en el bienestar, a pesar de la sobreabundancia.

Los mercados y sus títeres, nuestros políticos, nos llevan a un mundo injusto, sin principio y dormido. Aunque cree en la necesidad de tener partidos polícitos para gestionar la sociedad.

El libro sólo cuesta 5€, merece la pena (en España el prólogo es de Jose Luís Sanpedro).

Adjunto el link de Informe Semanal con un reportaje sobre el libro. Informe Semanal

ahora, ya sabéis lo que toca:                    ¡ INDIGNAOS !